Las fuentes danzantes, también conocidas como fuentes dinámicas, son un tipo muy especial de fuentes ornamentales que ofrecen prestaciones muy interesantes. Son más amplias y su tecnología es más compleja que la del resto de las fuentes, ya que están diseñadas y concebidas para crear espectáculos llenos de movimiento. Estas fuentes suelen ser visitadas ex profeso, ya que constituyen magníficos shows de agua y luz (y música en gran parte de los casos), perfectos para ser disfrutados al aire libre. Leer Más

Fuentes danzantes de Oriente Mefdio bailando al ritmo de la música

Grandes extensiones de agua

Su gran tamaño y la espectacularidad antes mencionada hacen que las fuentes danzantes requieran escenarios adecuados a sus características. Por esta razón se suelen ubicar en grandes estanques y lagos, tanto artificiales como naturales. La bella escenografía que ofrecen estos entornos, sumada a la combinación dinámica de elementos que permiten las fuentes danzantes, genera una preciosa estética que ofrece grandes de posibilidades de entretenimiento, tanto de iniciativa pública como privada.

La ubicación abierta donde se suelen colocar las fuentes danzantes permite utilizar en sus diseños todo tipo de chorros, incluidos los de mayor altura y grosor. Dentro de las fuentes danzantes existe una variante de gran interés: las fuentes “flotantes-danzantes”. Estas fuentes no permanecen ancladas al fondo o al borde de los estanques, y suelen ser generalmente fuentes musicales.

Sistemas de control

En las fuentes danzantes, el control de los juegos de agua y los efectos es más complejo que en otras tipologías. Cada chorro y cada foco requiere control individual: esta característica, por otra parte, permite crear configuraciones muy ambiciosas e interesantes. Los sistemas incorporan una electroválvula sumergible de acción rápida por cada chorro, que hace posible elegir qué chorro activar o desactivar en cada momento. Esto, lógicamente, significa que las fuentes danzantes ofrecen muchas más opciones estéticas que las fuentes ornamentales convencionales. Todo el sistema va controlado por un protocolo DMX gracias al cual es posible asignar un canal a cada elemento: electroválvulas (chorros), focos, bombas… Se trata de un software muy complejo, que a su vez va integrado en el propio cuadro eléctrico de la fuente.

Luz y color

La luz es un aspecto fundamental en las fuentes danzantes. Al concebirse a modo de espectáculo, en la mayoría de las ocasiones estas fuentes alcanzan todo su esplendor durante la noche, cuando es posible jugar con la iluminación de los chorros y con la inclusión de distintos colores. A este respecto, la iluminación empleada en las fuentes danzantes es de tipo RGB en el 99% de las ocasiones, aunque también existe la opción de emplear luz blanca. Al igual que el resto de los dispositivos de cada sistema, el color, la intensidad y los encendidos y apagados de los focos se controlan a través de la tecnología DMX.

Máxima potencia

Hay que señalar que para funcionar a pleno rendimiento, las fuentes danzantes necesitan grandes potencias de bombeo (al tratarse de fuentes que mueven grandes caudales de agua) e iluminación. Entre otros motivos, la razón es que los chorros de estas fuentes han de ser altos y no demasiado finos para que puedan verse claramente desde grandes distancias. Si el bombeo del agua necesita una gran potencia, la iluminación no se queda atrás: y es que aunque las lámparas incorporen tecnología LED (que implica una importante reducción del consumo eléctrico comparada con la iluminación tradicional), en el momento en el que una fuente incluye numerosos focos sus necesidades de potencia aumentan exponencialmente.

Todo un espectáculo de luz, agua, color y sonido: la tecnología más innovadora y la creatividad se alían para desplegar la impresionante belleza propia de las fuentes danzantes.